| 10 November 2006
Por Claudia O. Morán
SALTILLO, COAH. OCTUBRE 24, 2006 (VANGUARDIA).- Tras recibir un exhorto del Congreso del Estado para evaluar los casos de hepatitis registrados en los centros penitenciarios, la Secretaría de Salud detectó 258 de ellos, en su mayoría adictos o con actividad sexual de riesgo.
El subdirector de Salud, Marco Antonio Ruiz Pradis, señaló que los casos están localizados en estos grupos, por lo que el riesgo de contagio hacia la población abierta es mínimo.
De mil 400 muestras el 0.2 por ciento corresponde a la población general. En cambio, en los centros penitenciarios, el riesgo es exponencial cuando la población comparte jeringas y agujas contaminadas. Otro factor lo constituyen las relaciones sexuales sin protección.
“Hicimos el estudio en la población general, en centros de rehabilitación de adicciones, sexoservidoras y personas de las zonas de tolerancia; en Monclova de 801 muestras, dos resultaron positivas, en San Pedro de 600 muestras, 66 fueron positivas y 59 casos fueron detectados entre usuarios de drogas intravenosas”, explicó.
Según indicó, el 50 por ciento de los enfermos de hepatitis C pueden desarrollar cirrosis en un lapso de 25 a 30 años, una cuarta parte puede desarrollar cáncer hepático y en la mitad de los casos la enfermedad se hace crónica.
Luego del estudio realizado este año, en los Ceresos a todo interno nuevo se le realiza un estudio semanal para descartar esta enfermedad infecciosa.
La Secretaría de Seguridad a través de los servicios médicos informa del control de esta enfermedad y mantiene un área específica para estos pacientes, llevan recomendaciones de dieta específica y cuestiones de higiene, además de la difusión de medidas preventivas.



